Homo autónomo. Leer (unicamente) si te has creído la #LeydeAutónomosCs

Ayer anduve por las vísceras de Twitter oliendo y masticando la hiel que provocó la publicación de la etiqueta: #LeydeAutónomosCs.

Vomité alguna que otra reflexión, pero entre tanta inmundicia que fue regurgitando el personal, lo mio se diluyó como “lágrimas en la lluvia”. Seguidamente y tras sobrevivir a tres infartos por lectura de loas publicadas por robots de “Ciudadanos”, (o lo que es peor, por personas de carne y hueso), me he querido quitar parte del tiempo que dedico, (como buen autónomo que soy), a ejercer mi profesión, (son todas las del día. Os recuerdo que un autónomo es algo así como un Iron Man), y dedicarlo a escribir este humilde texto.

Tras leer la propuesta de Ley de Autónomos y comparar ésta con todo lo que ya conocía de lo que hoy existe y sufro: tengo que asegurar que el “Homo autónomo” sigue siendo una especie desconocida para el gran público, (ese que vota y paga impuestos).

Antes de seguir, me gustaría adjuntar esta imagen obtenida de la publicación del BOE compartida en líneas anteriores. Para que sepamos de lo que estamos hablando cuando nos referimos a un autónomo. Y lo dicen ellos: el poder legislativo y el ejecutivo ahí representados:

BOE-AUTONOMOS

El autónomo puede ser ese ser humano que regenta una tienda, un pequeño negocio y así varias derivadas, pero cuando penséis en autónomo tenéis que hacer un esfuerzo mental que os lleve a otra dimensión. La de periodistas, columnistas, consultores, programadores, artistas, fotógrafos, escritores y algún que otro etcétera más. Yo me encuentro dentro de esa última lista. Vendo servicios profesionales.

Y siendo así:

Dado que en este 2018 recién parido cumpliré 11 años de cotización en el régimen especial de autónomos, alguna autoridad, (poca, eso sí), creo que tengo.

Vamos allá:

De entre todas las propuestas que alzaron a la famosa etiqueta a los primeros puestos de tendencias en Twitter, hubo dos que llamaron poderosamente mi atención:

  1. Deducir el 30% de los gastos relativos a suministros cuando ejerces tu profesión en tu domicilio habitual.
  2. No pagar IVA cuando la factura no ha sido cobrada o ha sido impagada.

Destaco únicamente esas dos porque el resto son, para la realidad del día a día del autónomo, totalmente accesorias.

Deducción del 30% de gastos.

Es falso. Puedes deducirte el 30% de los gastos producidos en tu vivienda habitual pero dentro de la proporción de metros cuadrados que dediques a ejercer tu profesión. Vamos, que o bien tienes un loft y lo dedicas a taller mecánico reservándote dos metros cuadrados para dormir de pie, o calcula que el asunto se te quedará, de media, en un 5% de deducción de gastos. Eso es, comparándolo con un cocido, el pellejo de un garbanzo arrugado dentro de todo el cocido. La nada.

No pagar IVA

Un autónomo, (al igual que una empresa), hace las veces de recaudador de IVA para Hacienda. Pagas IVA porque previamente lo has cobrado. Cobras IVA porque previamente lo has pagado. La diferencia entre ambos puede ser positiva o negativa. Y no es tu dinero, es un impuesto que se aplica sobre un bien o servicio que nunca puedes considerar como gasto o ingreso en tu cuenta de resultados. El porcentaje que se aplica varía dependiendo del bien o servicio y de dónde, (geográficamente hablando), se produce el hecho contable que lo origina. Todo bien.

La perversión viene cuando tú, infeliz autónomo vendedor de servicios profesionales, facturas por tus servicios a una empresa que nunca, (casi nunca), te paga al contado, (al presentar la factura). La lógica está en unos 30 días desde que presentas la factura, pero puede ir mucho más allá. Tú, “Homo autónomo”, tienes la obligación de presentar la liquidación de IVA, (entre lo que “en teoría” has cobrado y lo que seguramente has pagado), cada tres meses.

A Montoro se la trae al pairo si la factura que presentaste a tu cliente hace más de tres meses la has cobrado o no. La factura existe. Se emitió. Eso es lo único que necesita Hacienda para exigirte el pago del IVA derivado de la misma.

Criterio de caja

Desde hace 4 años, el partido popular sacó adelante una reforma de la Ley de Apoyo a los Emprendedores que permitió la introducción de una nueva figura: IVA con criterio de caja. ¿Qué significaba esto para autónomos y empresas que facturaban menos de 2 millones de euros al año? Estar exentos del pago del IVA de facturas que no hayan sido cobradas.

La perversión de esta medida viene cuando intentas trabajar con empresa que quiere comprar tus servicios. Si estás adscrito al “criterio de caja” tienes que comunicarlo. Estás obligado porque tu cliente tendrá que modificar la presentación de sus impuestos haciendo constar, (y separar), aquellas facturas que han sido recibidas por parte de autónomos adscritos a dicho criterio de caja. Esto, para las empresas, es un grano infectado que duele. Si comunica a Hacienda que ha recibido facturas de ese tipo estará obligado a pagarlas en tiempo y forma, algo a lo que las empresas en este país no están dispuestas. ¿Cuál es el paso lógico? Dejan de contar con profesionales adscritos a dicho criterio. Por eso esta medida ha sido un auténtico fracaso.

¿Cuál es la novedad de Ciudadanos con respecto a esta medida? NADA. CERO. NINGUNA. Y si alguien ha encontrado algo que sea diferente a lo que anteriormente he comentado, que me lo indique y rectificaré.

Los problemas

Los problemas a los que se enfrenta un autónomo en el día a día son muchos y todavía sin resolver. Todas estas situaciones son compatibles con una situación de vulnerabilidad insoportable para cualquier trabajador. Si eres autónomo de los de tienda a pie de calle, al menos tienes ganado el hecho poco frecuente en mi mundo de cobrar cuando vendes. Si vendes una manzana tu cliente te paga la manzana en el segundo siguiente. Cuando vendes servicios profesionales la cosa se convierte en una especie de circo con diez pistas en las que tienes que hacer girar, (tú solito), veinte platos por pista.

Desde el año 2007 acumulo más de 40.000,00 € de facturas incobrables. ¿De empresas que han quebrado?; ¿Empresas poco solventes?; ¿Ejecuté mal mi trabajo? Para todas las preguntas me sirve el NO.

¿Por qué seguí trabajando con esas empresas? Porque te dejaban de pagar una factura de 3.000,00 € y al día siguiente te contrataban por 4.000,00 €. En mi casa tenemos un vicio que adquirimos el día que nos convertimos en familia y que perderemos cuando seamos pasto de incineradora en mi caso: este vicio es comer. Somos así de caprichosos. La pornográfica relación entre autónomo y empresa te lleva a este punto de la vida. A no poder denunciar facturas ilegalmente impagadas porque esa misma empresa te seguirá contratando. ¿Quién nos protege de esta mierda? ¿Pagar 50,00 € al mes de cotización sirve para esto? No, no sirve, ni para eso ni para nada.

Si la diferencia de tu día a día está en pagar 50,00 € o 260,00 €…estás muerto. Olvídate de ser autónomo y búscate un trabajo indecente en el que, (por lo menos), cobres todos los meses.

Las empresas se financian con el autónomo. Retrasan los pagos de los más débiles. El primer gasto para una empresa, (el que sabe que tiene que asumir sí o sí), es de las nóminas. Alquileres, activos y suministros. El bolígrafo, la goma de borrar. El servicio de limpieza si existe, la luz, el gas. El parking en zona azul. El tabaco, los condones y por último…muy al final…pero jodidamente lejos…el autónomo que le presta algún tipo de servicio.

Hay mucho más imposible de contemplar en este artículo: el abusivo, (con respecto a un trabajador por cuenta ajena pago de impuestos sobre la renta), la falta de protección ante enfermedades, desempleo, y así hasta el infinito.

Con ese escenario. Proclamar #LeydeAutónomosCs como si fuera la purga de Benito es poco menos que (nada nuevo) reírte del personal.

Pero resulta que reírse del ciudadano es el deporte nacional entre los políticos de este país cobarde, inculto y, como dijo Pérez-Reverte en una ocasión: “gustosamente analfabeto”.

Disfruten lo votado.

 

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