Archivo de la categoría: A mi manera

“¡Estate quieto y recoge tu habitación”!

Tengo esa frase tatuada en mi memoria. Mi madre zapatilla en mano amenazando mi glúteo sano a punto de dar rienda suelta a su, por otro parte, lógica crispación del sistema nervioso central y periférico. “¡Estate quieto y recoge tu habitación!”. En misa y repicando. Sorbiendo y soplando. Lo sabido. No es posible llevar a cabo las dos cosas y sin embargo se exigía. Y es que el imperativo zapatil sumado a sus ojos inyectados en sangre todo lo posibilitaban.

Independentistas que quieren romper España no pueden gobernar España. Independentistas que quieren romper España deben mantenerse dentro de España y de la Constitución del 78 como metáfora de zapatilla en mano. ¿Cómo hacemos una cosa y la contraria?

Analicemos lo extraño que es todo.

Exigimos a un partido independentista que acepte las reglas del juego que nos dimos todos los españoles en 1978. Bien. Salmo y dogma. Frase hecha que hemos oído y leído hasta la vomitona desde el 1 de octubre de 2017 hasta la fecha; y lo que te rondaré morena. Es muy bonita la frase. Cabe todo. Cualquier nivel de exigencia democrática va implícito en esa frase. Reglas del juego y Constitución, la misma que los llevó a la cárcel, nueva metáfora zapatil.

Al mismo tiempo que exigimos esa aceptación de las reglas del juego criticamos que un partido constitucionalista se apoye en partidos políticos independentistas para gobernar España, eso sí, aceptando las reglas del juego.

Criticamos lo segundo y exigimos lo primero. “¡Estate quieto y recoge tu habitación!”. ¿Cómo se hace eso?

Tenemos una Constitución que permite a todo partido legal, (es decir, no ilegalizado por la Ley de Partidos creada ad hoc por el gobierno de Aznar), tener representación parlamentaria. Con esa representación parlamentaria esos partidos políticos legales pueden hacer y deshacer lo que les venga en gana, siempre que acepten las reglas del juego que nos dimos todos los españoles en 1978. ¿Todo? No, todo no. Parece ser que sólo pueden hacer y deshacer lo que les parezca bien a quienes no piensan igual. Porque si son independentistas no deben participar en la construcción de España, pero como son España, deben aceptar las reglas del juego que nos dimos todos los españoles en 1978.

 

Compartir esto: